DÍA 1 - Alberto López en Medellín

“¡MALDITOS GUERRILLEROS!”

La paz no puede imponerse, requiere un largo proceso que va desde la sinrazón de la violencia, pasando por el sufrimiento del dolor hasta el diálogo, el perdón y la reconciliación… Los colombianos mejor que nadie saben de la primera parte de esta larga peregrinación hasta el cese de la violencia, de las armas, la petición de perdón y la convivencia en paz. La única diferencia respecto a anteriores ocasiones es que ahora la ven posible y cercana.

Mientras vamos desde el aeropuerto hasta Ciudad Don Bosco charlo con James Areiza, coordinador de los Programas de Protección de Ciudad Don Bosco, hay una hora de camino, tiempo suficiente para ir conociendo las novedades del proceso que está viviendo Colombia estos días.

Me cuenta que siguen llegando chicos pertenecientes a las guerrillas al Centro de Atención Especializada (CAE) que dirigen los Salesianos. Ahora el centro ha pasado a llamarse CAPRE (Casa de Protección Especializada). Sin embargo, como la situación es cambiante por las negociaciones de paz, los que llegan ahora son o porque los ponen en libertad o porque logran huir.

"El otro día legó un chico muy bien vestido que había huido del ELN. Entre sus pertenencias traía 200.000 pesos colombianos (alrededor de 200$), una inmensa fortuna para su edad que había conseguido de cobrar las ‘vacunas’ (extorsiones)”.

Los menores son los que mejor saben explicar lo que la paz puede suponer en sus vidas y para su país. Juan Sebastián García, un educador del CAPRE, cuenta las palabras de uno de los menores desmovilizados de los grupos armados sobre el significado del proceso de paz.

"Uno de los chicos dijo a todos sus compañeros que 'la paz significará no vivir amenazados, ni con miedo, poder visitar a nuestras familias sin que nos señalen como los malditos guerrilleros'".

 

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Epílogo

 

YO OPINO...

El posconflicto empieza ahora, cuando los guerrilleros vayan desarmados explicando el proceso de paz a la población, cuando los verificadores internacionales constaten el fin de la violencia, cuando los anillos de seguridad que se están creando para agruparlos y siempre protegidos por policía y ejército den sus frutos en la educación de sus miembros, cuando desaparezcan las venganzas que se mantienen de generación en generación…

Pero, sobre todo, realmente empezaremos a hablar de paz cuando todos los elementos del conflicto que arrastra Colombia apuesten decididamente por ella. De momento el proceso es sólo con las FARC, pero está el ELN, los cárteles de las drogas, las brigadas comunales…