DÍA 7 - Alberto López en Colombia

UN DÍA CON LOS MENORES DESVINCULADOS DE LOS GRUPOS ARMADOS DE COLOMBIA

Los menores desvinculados de los grupos armados en Colombia necesitan tiempo y lo saben, tanto ellos como sus educadores, los trabajadores sociales y los psicólogos. En los grupos armados los obligaron a tener una mentalidad de adultos pero con cuerpos de niños y es muy difícil recuperar todo ese tiempo perdido de aprendizaje.

El Centro de Atención Especializa (CAE) que atienden los Salesianos en Medellín cambió su nombre recientemente para denominarse CAPRE (Casa de Protección Especializada) por una mera cuestión legal, y es que las siglas anteriores coinciden con el centro de menores que tienen asuntos penales pendientes. Sin embargo, CAE es la referencia no sólo para los chicos, sino también para la sociedad, que sabe que los Salesianos son la única referencia en Medellín y en Cali en todo el país para atender a estos menores con un programa completo e integral de atención, acompañamiento y educación hasta su reinserción en la sociedad.

En la actualidad hay 60 menores, chicos y chicas, en el centro que sirve de internado a estos menores. 15 de ellos son los que llevan menos de dos meses y ocupan una casa contigua a la que viven los ‘veteranos’ y donde se realizan todas las actividades y está el comedor.

Las negociaciones de paz permiten comprobar que el Gobierno ingresa cada vez a más niños en el centro salesiano, muchas veces a cuentagotas, y que también son más pequeños. Sin embargo, el cupo es de 75 y está próximo a completarse.

Los chicos se levantan a las 5 de la mañana. Es un buen madrugón sí, pero teniendo en cuenta lo que les cuesta a algunos dormir, las pesadillas que aún tienen, los intervalos cortos de sueño a los que se acostumbraron durante las guardias en la selva y que al menor ruido se despiertan, no es su mayor motivo de queja madrugar.

En ese momento comienza el aseo personal, el de la habitación y el de la casa, organizados por grupos que van rotando, cada uno sabe cuál es su responsabilidad ante los demás.

Los chicos forman en el patio y se dan los buenos días motivados por ellos mismos, y se realiza una oración. Aunque no todos son católicos, y también se reza en otros ritos, a Don Bosco y a María Auxiliadora los mencionan todos porque defienden que están allí gracias a ellos.

A las 6.30 horas de la mañana es el desayuno, compuesto de huevos revueltos, arepa, arroz, queso, café y fruta.

A las 7 de la mañana el autobús de Ciudad Don Bosco ya está a la puerta para recoger a los menores que acuden a los talleres profesionales (formación profesional) y donde aprenden un oficio.

El resto de menores tiene atención pedagógica, terapéutica, actividades y talleres para mejorar el nivel académico con el que llegan (muchos no saben leer ni escribir y necesitan una base para poder retomar los estudios).

A las 12.30 horas es el almuerzo, coincidiendo con el regreso de los chicos que han participado en los talleres en la sede central de Ciudad Don Bosco.

De lunes a miércoles, a las 13 horas los menores acuden al CEPAR (Centro Educativo para la Reconciliación) para realizar sus tareas, mientras que los jueves y viernes ese espacio se dedica, un día al Pacto de Convivencia y otro a proyectos de formación humana, hábitos de higiene, prevención, no violencia…

A las 18 horas es la cena y a las 19 hay un tiempo de actividades de ocio y tiempo libre en el que pueden ver la televisión, acceso a internet, acabar las tareas escolares…

A las 21 horas se van a sus dormitorios y se apaga la luz. Seguro que muchos sueñan con que queda un día menos para la paz y el reencuentro con sus familias sin sentirse amenazados ni señalados.

 

Inicio Día
1
Día
2
Día
3
Día
4
Día
5
Día
6
Día
7
Día
8
Día
9
Día
10
Día
11
Epílogo

 

YO OPINO

Puede parecer rutinario y hasta una especie de campamento militar, pero no hay dos días iguales y los menores agradecen y asimilan esa introducción a la responsabilidad, al respeto a unos horarios, a la realización de tareas en grupo… Tanto es así que el cambio en muchos de ellos que he comprobado desde marzo hasta ahora es como si hubiesen pasado más de dos años sin verlos.