EPÍLOGO - ALBERTO LÓPEZ DESDE COLOMBIA

TIERRA, AGUA, AIRE Y FUEGO: UN DOCUMENTAL SOBRE LOS MENORES DESVINCULADOS DEL CONFLICTO ARMADO EN COLOMBIA

 

Inicio Día
1
Día
2
Día
3
Día
4
Día
5
Día
6
Día
7
Día
8
Día
9
Día
10
Día
11
Epílogo

 

Raúl de la Fuente
RAÚL DE LA FUENTE
Raúl de la Fuente es un premiado director y guionista de cine. Ha recorrido el mundo entero en busca de historias, dirigiendo y escribiendo guiones para documentales, cortometrajes y programas de televisión en India, Angola, Laponia, Sierra Leona, Argelia, Mongolia, Etiopía, Venezuela, Perú, Cuba, Bolivia, Guatemala, Ecuador, Polonia, EEUU, Canadá, Qatar, Nueva Caledonia, Haití, Benín, Togo...

En 2015 Raúl de la Fuente fue finalista para la 88ª Edición de los Oscars por su trabajo Minerita en la categoría de Mejor Cortometraje Documental. La película ganó el Goya en la misma categoría en 2014.

Su primer largometraje, NÖMADAK TX, se estrenó en 2006 en el Festival Internacional de San Sebastián, donde recibió una mención especial de CICAE (Confederación Internacional de Salas de Cine de Arte y Ensayo) y fue el documental español más premiado internacionalmente en 2007, con 17 premios y 150 selecciones.

 

OTROS DOCUMENTALES
30.000
Yo no soy bruja
No estoy en venta
Hijos de Haití

 

 

La aventura de Misiones Salesianas en Medellín empezó hace 101 años, cuando los primeros misioneros salesianos llegaron al centro de la ciudad para hacerse cargo de los niños de la calle que se ganaban la vida como limpiabotas y voceadores para vender periódicos.

Nuestra última aventura, impulsada por el departamento de Comunicación de la Procura de Misiones Salesianas en Madrid, empezó hace mucho menos tiempo, 15 meses, y verá la luz el próximo febrero con el último documental grabado por el director Raúl de la Fuente y Kanaki Films.

Después de Haití, Angola, Benín, Togo y Costa de Marfil, el próximo documental de Misiones Salesianas abordará el problema de los menores utilizados como soldados en el conflicto armado de Colombia y su proceso de desmovilización de la violencia y reinserción en la sociedad gracias a los Salesianos.

A finales de marzo de 2015, el director de Ciudad Don Bosco, Rafael Bejarano, y el ecónomo inspectorial, Luis Fernando Valencia, visitaron la Procura de Madrid y nos ofrecieron una completa visión del trabajo que realizan los Salesianos en Colombia, especialmente la obra social con los menores más vulnerables y desprotegidos a través de los diferentes programas de prevención y protección que lleva a cabo Ciudad Don Bosco.

Casualidad o no, en marzo pasado conocimos toda esa gran obra y el gran trabajo no sólo asistencial a los menores y a sus familias, sino también de acompañamiento y, sobre todo, de prevención que se realiza, y decidimos, dentro del momento histórico que vive el país con los acuerdos de paz entre el Gobierno y las FARC, rodar las historias de esos jóvenes que en su día fueron niños soldado y empuñaron un arma sin saber muchos de ellos ni leer ni escribir.

Ese primer viaje fue de conocer a los chicos y chicas, ganarnos su confianza, conocer sus dolorosas historias de falta de cariño, de ausencia de infancia, de responsabilidades de adulto y de deseos, en la actualidad, de tener un futuro y pasar página a la violencia.

Nos explicaron todo el proceso desde que un menor se entregaba, se fugaba del frente o lo rescataban los militares en una operación en la selva. El acompañamiento, las entrevistas, el seguimiento psicológico, los talleres para desarrollar su autoestima, las clases para recuperar el nivel académico, el proceso de socialización, el ingreso a estudiar un taller técnico, sus deseos de llegar a la universidad… pero también conocimos sus problemas, sus traumas, sus dependencias, sus temores, sus adicciones y algunos casos, por fortuna los menos, que abandonan y regresan al grupo armado porque no se adaptan o no tienen suficiente fuerza de voluntad para olvidar las armas.

Debemos agradecer la disponibilidad que ha tenido todo el equipo de Ciudad Don Bosco, encabezados por el director, Rafael Bejarano, y el coordinador de los Programas de Protección, James Areiza, que nos han acompañado en todo momento y nos han facilitado siempre todo lo necesario, aceptando los cambios de rodaje, los imprevistos y aguantando las largas sesiones de filmación.

Pero, por supuesto, nada habría tenido sentido sin los chicos y chicas de la Casa de Protección Especializa (CAPRE), que no sólo han mostrado sus vidas y nos han dejado entrar al que es ahora su hogar, sino que también han abierto sus corazones y expresado emociones y sentimientos para comprender un conflicto que ha afectado a miles de menores en Colombia en las últimas décadas.

El futuro está en sus manos y debemos ayudar a que hagan realidad sus sueños porque, como reza el lema de este año de Misiones Salesianas, #EllosMeImportan.

GRACIAS A TODOS