Homenaje a dos misioneros salesianos en Perú por su dedicación a la población

Cientos de personas han tributado un homenaje de despedida a dos misioneros salesianos, el padre Lorenzo Gambino y el padre Casimiro Iraola, que en los últimos lustros -uno de ellos por más 60 años- han desarrollado su trabajo en la localidad de Piura (Perú), fomentando el ambiente salesiano, desviviéndose por los más vulnerables y propiciando nuevas vocaciones religiosas, laicas y matrimoniales.

La misa de despedida y homenaje, en el Santuario de María Auxiliadora de la localidad, fue presidida por el padre Ángel Carbaja, salesiano y superior de los Salesianos en Piura, y concelebrada por los homenajeados acompañados de numerosos salesianos. Estuvieron también presentes los diversos grupos de la Familia Salesiana de Piura: Damas Salesianas, Asociación de María Auxiliadora (ADMA), Salesianos Cooperadores, Grupo Mamá Margarita, oratorios salesianos, exalumnos salesianos y muchos amigos de la obra de Don Bosco.

En su homilía, el superior de los Salesianos reconoció que el cariño y aprecio de los piuranos por estos dos salesianos es fruto del trabajo y entrega total en la misión de pastores en su comunidad. El padre Lorenzo Gambino llegó a Piura en el año 1951 y el padre Casimiro Iraola en el año 1989, y a lo largo de su trabajo en los diversos espacios, siempre brindaron su amor y servicio a los demás.

Entre cantos y lágrimas, cientos de piuranos despidieron a los salesianos misioneros padre Lorenzo Gambino y padre Casimiro Iraola con la celebración de la Eucaristía.

El padre Lorenzo, en su labor en el colegio, en las aulas, en la parte administrativa y en las confesiones impregnó en muchos exalumnos las enseñanzas y consejos que les brindó. El padre Casimiro, por su parte, en su labor en el Santuario, la organización y la unidad de los grupos de la Familia Salesiana, su trabajo en los diversos oratorios que fundó, tales como María Auxiliadora en el Santuario, Domingo Savio en Cossio del Pomar y Juan Soñador en Los Médanos, y que le convierte en gestor de muchas vocaciones religiosas, laicas y matrimoniales.

Después de la Eucaristía los oratorios salesianos organizaron una velada artística en el patio del Antiguo Colegio junto al Santuario: cantos, bailes, números artísticos, regalos, palabras de gratitud, fotos y muchas lágrimas se derramaron por estos dos padres salesianos se han ganado con su trabajo el cariño entre los piuranos.

Finalmente, varios días después partieron a la capital de Perú, con otra gran despedida en el aeropuerto de la ciudad. Un “gracias” eterno de los homenajeados y el reto de seguir su trabajo en la misión que Dios los ha encomendado fue la respuesta a todo el cariño recibido a lo largo de los años.