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30 septiembre, 2026

La guerra vuelve a Tigray: sin comunicaciones ni tregua, pero con el apoyo salesiano

Los combates entre el Ejército etíope y fuerzas afines al TPLF han estallado de nuevo en el norte de Etiopía, cortando vuelos y comunicaciones. En plena escalada, los misioneros salesianos —con obras en Adigrat, Adwa, Mekelle y Shire— siguen atendiendo a casi 100.000 desplazados en ocho campos, mientras la sequía deja sin cosechas ni ganado a buena parte de la región.

La guerra ha vuelto a Tigray. Los combates entre el Ejército etíope y fuerzas alineadas con el Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF) se han reanudado hace unos días. Organismos internacionales han alertado del riesgo para la población civil, recordando los abusos cometidos durante la guerra de 2020-2022, que causó, según la Unión Africana, al menos 600.000 muertos. y lamentan la decisión del TPLF de lanzar «una ofensiva a gran escala».

La escalada ha dejado a Tigray de nuevo aislada. «La situación está complicada. Los vuelos se suspendieron el pasado martes y hoy las comunicaciones tampoco funcionan», relata Inma Martín, cooperante de Misiones Salesianas en Etiopía. Pese al bloqueo informativo, asegura que en las comunidades salesianas «la actividad sigue normal» y queremos «continuar dando ayuda de emergencia» a la población.

Los misioneros salesianos, junto a los desplazados de Tigray

Los misioneros salesianos están presentes en Adigrat, Adwa, Mekelle y Shire, donde trabajan en ocho campos que acogen a casi 100.000 personas desplazadas internas. En Adwa elaboran y reparten cada día más de 2.000 panes entre los distintos centros de la ciudad, además de ofrecer alimentación a madres lactantes y menores de cinco años. En los campos también distribuyen agua, hacen sensibilización sobre el trauma y ofrecen atención psicosocial, educación informal y espacios seguros para la infancia, con las puertas de sus centros abiertas a toda la comunidad.

A la violencia se suma una crisis alimentaria que se arrastra desde hace meses. «Hay zonas de Tigray donde no ha llovido y no hay cosechas, ni ganado«, explica Martín, mientras «los desplazados internos siguen con muchísima necesidad de alimentos». Junto a Jóvenes y Desarrollo, la ONG de Misiones Salesianas, los misioneros salesianos impulsan además dos proyectos de largo recorrido: uno financiado por la Generalitat Valenciana que ayuda a las familias retornadas a reconstruir sus viviendas y recuperar medios de vida y equilibrio tras el trauma del conflicto; y otro con la AECID centrado en la atención a mujeres supervivientes de violencia, el impulso de actividades generadoras de ingresos y el trabajo por la paz con los jóvenes como agentes de cambio.

Con el conflicto de vuelta, los misioneros mantienen su compromiso de no abandonar a las comunidades, sostener sus proyectos y responder a una emergencia que amenaza con repetir el drama humanitario vivido hace apenas unos años.

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