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27 octubre, 2026

Los Salesianos reconstruirán dos escuelas en Sudán para devolver la esperanza a 581 menores afectados por la guerra

Los Salesianos preparan la rehabilitación de dos centros educativos en Kalakla, al sur de Jartum, gravemente afectados por la guerra que comenzó en abril de 2023. Los proyectos permitirán mejorar las condiciones educativas de 581 menores que han sufrido las consecuencias del conflicto. Además de reparar las instalaciones, las iniciativas incluyen alimentación escolar, materiales educativos y apoyo al profesorado. El objetivo es recuperar espacios seguros donde los niños y niñas puedan aprender, convivir y volver a mirar al futuro con esperanza.

La guerra en Sudán, iniciada en abril de 2023, ha dejado un país devastado, millones de personas desplazadas y numerosos colegios, hospitales y viviendas destruidos. En Jartum, la capital, los combates también han afectado gravemente a las instalaciones de la misión salesiana, que durante décadas ha ofrecido educación, formación profesional y acompañamiento a miles de familias vulnerables.

Tras más de tres años de conflicto, los daños materiales se suman a una crisis económica que impide a numerosas familias cubrir necesidades básicas como la alimentación o la educación de sus hijos. Muchos menores han pasado demasiado tiempo sin acudir a clase, expuestos al trabajo infantil, la explotación y otras situaciones de riesgo.

El superior de los Salesianos en Sudán y Sudán del Sur, el padre Joseph Can, visitó Jartum para evaluar los daños. Aunque encontró una situación de relativa calma en las zonas visitadas, constató el deterioro de colegios, talleres, centros parroquiales y otras instalaciones de la misión.

Sin embargo, también comprobó que buena parte de las infraestructuras pueden recuperarse. Por ello, los Salesianos han puesto en marcha un proceso de rehabilitación progresiva para devolver a las comunidades sus espacios educativos y sociales.

Dos escuelas dañadas por la guerra y 581 menores que necesitan recuperar su educación

Entre las prioridades se encuentran los colegios de Al Gubba y Al Gadisiya, vinculados a la parroquia salesiana de San José, en Kalakla, al sur de Jartum. El primero cuenta con 287 alumnos, de los que 161 son niñas y 126 niños. El segundo atiende a 294 estudiantes, 155 niñas y 139 niños. En total, ambos centros reúnen a 581 menores, pertenecientes a familias que han sufrido desplazamientos, pérdidas económicas y las consecuencias directas de la violencia.

Los dos colegios presentan importantes daños en aulas, puertas, ventanas, mobiliario y sistemas de agua y electricidad. En Al Gadisiya, además, será necesario evaluar las condiciones de seguridad de una planta superior cuya construcción permanece inacabada.

Los proyectos contemplan la rehabilitación de 12 aulas o dependencias y dos bloques de aseos en cada centro, la recuperación de los suministros básicos y la adquisición de mobiliario escolar. También incluyen uniformes y materiales educativos para todos los estudiantes, así como apoyo económico para los 26 profesores y cuatro trabajadores que prestan servicio en ambas escuelas.

La recuperación de la actividad educativa no depende únicamente de reconstruir los edificios. Muchas familias han perdido sus empleos y carecen de recursos para comprar material escolar o garantizar una alimentación adecuada a sus hijos.

Mucho más que reparar aulas: alimentación, protección y convivencia para recuperar el futuro

Por eso, los Salesianos prevén ofrecer un desayuno diario a los 581 estudiantes, una medida destinada a combatir el hambre, mejorar la concentración y favorecer la asistencia a clase. Las intervenciones incorporan, además, actividades deportivas, educación en higiene, apoyo psicosocial y medidas de protección infantil, con el objetivo de que los menores encuentren en las escuelas un entorno seguro y estable.

Las escuelas también representan un ejemplo de convivencia en un país profundamente herido por la violencia: 388 estudiantes son musulmanes y 193 cristianos, y todos comparten las mismas aulas sin distinción religiosa.

Los Salesianos llegaron a Sudán en 1980 y fueron la última congregación religiosa en salir del país en el peor momento de la guerra y cuando su seguridad no podía garantizarse. Ahora han regresado para que la reconstrucción educativa contribuya también a recuperar la confianza y la cohesión de las comunidades. Porque devolver a estos 581 niños y niñas la posibilidad de estudiar significa mucho más que reparar edificios: supone ofrecerles protección, estabilidad y una oportunidad de construir un futuro diferente.

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