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Ver todas las noticiasEl Voluntariado Misionero Salesiano (VMS), unido en la misión, mira a 2027 con nuevas ilusiones y experiencias compartidas
Más de 70 personas participaron el pasado fin de semana en el Encuentro de Animación Misionera y Voluntariado celebrado en Arévalo (Ávila). Una cita organizada por la Inspectoría Salesiana Santiago el Mayor, MISIONES SALESIANAS y Jóvenes y Desarrollo para compartir experiencias y fortalecer el compromiso misionero. Los testimonios de quienes realizaron su voluntariado durante el verano fueron protagonistas de las jornadas. El encuentro también marcó el inicio de la preparación del Voluntariado Misionero Salesiano 2027.
La casa salesiana de Arévalo se convirtió durante el fin de semana del Domund en un lugar de encuentro, reflexión y convivencia para quienes comparten el compromiso con la misión salesiana: el Voluntariado Misionero Salesiano. Bajo el lema Unidos en la misión, elegido para el centenario del Domund, los participantes tuvieron la oportunidad de intercambiar experiencias, profundizar en su vocación de servicio y descubrir nuevas formas de acompañar a las comunidades en situación de mayor vulnerabilidad.
La convocatoria reunió tanto a personas que ya han participado en experiencias de voluntariado internacional como a otras interesadas en iniciar este camino. Todas ellas compartieron una misma convicción: el voluntariado misionero va mucho más allá de viajar a otro país, porque implica aprender, escuchar, acompañar y dejarse transformar por las personas y realidades que se conocen.
Uno de los momentos más significativos fue el intercambio de testimonios de las personas que participaron en el Voluntariado Misionero Salesiano durante el verano pasado: Lourdes y Diego acercaron a los asistentes su experiencia en Alejandría, mientras que Garazi y Ana compartieron sus vivencias en Venezuela y Guinea Ecuatorial, respectivamente. Sus relatos permitieron conocer de primera mano distintas realidades sociales, culturales y educativas, así como la importancia de la cercanía, la familiaridad y el acompañamiento en la misión salesiana.
Estas experiencias pusieron de manifiesto que el voluntariado es también un proceso de crecimiento personal y espiritual, en el que el encuentro con los demás ayuda a descubrir otras maneras de mirar el mundo.





Un nuevo camino de preparación para vivir la experiencia de la misión salesiana en 2027
El programa incluyó una sesión dedicada a conocer mejor el trabajo que desarrolla MISIONES SALESIANAS junto a los misioneros y las comunidades locales, así como espacios de convivencia entre quienes participaron en las experiencias a lo largo de este año.
La formación también ocupó un lugar destacado. Cristina Sánchez Aguilar, directora de Alfa y Omega, invitó a reflexionar sobre los desafíos sociales actuales, especialmente sobre la inmigración y el tratamiento informativo de las personas que se ven obligadas a abandonar sus países. A través de un taller práctico, los participantes analizaron noticias y profundizaron en la importancia de mirar estas realidades desde la dignidad humana y la solidaridad.
El encuentro supuso, además, el punto de partida del Voluntariado Misionero Salesiano 2027 (VMS27), cuyo proceso de preparación busca ofrecer a los futuros voluntarios las herramientas necesarias para vivir una experiencia responsable, enriquecedora y comprometida.
Este itinerario incluye formación, acompañamiento personal y conocimiento de los contextos de destino. Se trata de preparar no solo el viaje, sino también la actitud con la que cada participante se acercará a las comunidades que lo acogerán.
La Eucaristía del domingo, coincidiendo con la celebración del Domund, puso el broche final a las jornadas. Durante la homilía, Farruco Rodríguez, coordinador inspectorial de Animación Misionera y Voluntariado, recordó que “la vocación misionera no se limita a quienes parten hacia otros países, sino que también se expresa en los pequeños gestos cotidianos de servicio y fraternidad”.
En el año del centenario del Domund, Arévalo volvió a recordar que la misión salesiana se construye entre todos, desde la cercanía, la solidaridad y el compromiso con quienes más lo necesitan. Una misión compartida que continúa creciendo y que ya empieza a preparar sus próximos pasos para 2027.