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Ver todas las noticiasIndonesia: reconstruir hogares para volver a empezar tras el terremoto de Flores
El terremoto de magnitud 7,7 que sacudió la isla indonesia de Flores el pasado 15 de agosto dejó víctimas, miles de personas desplazadas y graves daños en viviendas e infraestructuras. Desde las primeras horas, los Salesianos abrieron sus puertas a vecinos que buscaban refugio. Ahora, en la parroquia San Juan Bosco de Gerak, los misioneros preparan la reparación y reconstrucción de 80 hogares, junto con acciones de acompañamiento para ayudar a las familias a recuperar seguridad, estabilidad y esperanza perdidas.
Más de un mes después del terremoto, la emergencia sigue condicionando la vida de numerosas comunidades de Flores. El seísmo se produjo a primera hora del 15 de agosto, tuvo una magnitud de 7,7.
Los daños en las viviendas son uno de los grandes retos de la recuperación. Cerc de 2.400 hogares presentan daños graves, más de 7.200 moderados y otras 14.100 leves, mientras el proceso de evaluación continúa abierto.
La respuesta salesiana comenzó desde las primeras horas. La comunidad de Labuan Bajo abrió sus puertas a vecinos que buscaban refugio tras el terremoto. Aunque posteriormente pudieron regresar a sus hogares, la población seguía alerta ante las réplicas y el temor a un posible tsunami. La falta de electricidad y comunicaciones complicó también el contacto con las familias. “Todavía tienen dificultades para comunicarse con sus familias, porque no hay electricidad ni servicio telefónico”, explicaban entonces los misioneros salesianos de Flores.
De la emergencia a la reconstrucción
Superada esa primera fase de emergencia, la atención se centra ahora en la reconstrucción. En la parroquia San Juan Bosco de Gerak, los misioneros han identificado los hogares dañados y han diseñado un proyecto para repararlos o reconstruirlos.
La evaluación realizada recoge 80 familias beneficiarias directas en las comunidades de Gerak, Rareng, Merawang y Kokor. Los daños van desde grietas en muros, esquinas y pilares hasta paredes inestables y viviendas que requieren una reconstrucción prácticamente completa. En algunos de los casos más graves, las familias han tenido que vivir en tiendas de emergencia o alojarse temporalmente en casas de vecinos.
“Rehabilitar y reconstruir las viviendas dañadas ayudará a estas familias a recuperar sus vidas y a superar el miedo, la tristeza y el trauma”, señalan los misioneros alesianos de Gerak.
La intervención contempla la compra de cemento, ladrillos, arena, acero y herramientas, además de la mano de obra necesaria. Pero la reconstrucción no será únicamente material. Los Salesianos prevén también acciones de acompañamiento social, emocional y espiritual para niños, niñas, jóvenes, familias y personas mayores.
Volver a levantar una casa significa también recuperar un espacio de protección y estabilidad desde el que empezar de nuevo.