Noticias
Ver todas las noticiasLos misioneros salesianos dan paso a la reconstrucción y a la esperanza en Nepal tras la devastadora riada
Casi dos semanas después de la devastadora riada que arrasó comunidades del norte de Nepal, las labores de búsqueda continúan y la magnitud de la tragedia sigue creciendo. Las autoridades han recuperado más de 1.350 cuerpos y alrededor de 5.000 personas continúan desaparecidas. Los misioneros salesianos, que han recorrido algunas de las zonas afectadas para evaluar las necesidades, plantean ahora orientar su respuesta hacia la recuperación de las familias desplazadas y la reconstrucción de sus medios de vida.
Apenas dos semanas después de que una gigantesca riada descendiera el 26 de agosto por los ríos Bhote Koshi y Trishuli, Nepal sigue buscando a miles de personas. El último balance oficial habla de más de 1.350 cuerpos recuperados y alrededor de 5.000 personas desaparecidas, entre ellas alrededor de 600 extranjeras de 35 países. La noticia positiva es que más de 13.000 personas han podido ser rescatadas, pero las cifras continúan cambiando a medida que avanzan las operaciones de búsqueda e identificación.
Rasuwa, Nuwakot y Dhading se encuentran entre las zonas más castigadas. Viviendas, carreteras, puentes, centrales hidroeléctricas y otras infraestructuras críticas quedaron destruidas o sepultadas bajo toneladas de barro y escombros. El Gobierno ha movilizado al Ejército, la Policía y los servicios de emergencia, junto a equipos internacionales especializados, mientras trata de recuperar las comunicaciones con las comunidades que permanecen aisladas.
La magnitud de la destrucción resulta especialmente visible en Betrawati, en el distrito de Nuwakot. El río que daba vida a la localidad ha dejado viviendas y comercios arrasados y extensas zonas cubiertas de barro. El 1 de septiembre, los equipos de rescate recuperaron 22 cuerpos de una sola vivienda sepultada y alrededor de cuatro kilómetros de la carretera Trishuli-Betrawati han quedado gravemente erosionados.



Llegar hasta las víctimas es ahora el principal obstáculo de la devastadora riada en Nepal
Los misioneros salesianos en Nepal no han sufrido daños, pero desde los primeros días de la emergencia comenzaron a movilizarse para conocer directamente las necesidades de las personas afectadas. El 30 de agosto, un equipo de Nepal Don Bosco Society emprendió una misión hacia Timure, en el distrito de Rasuwa, para contactar con las autoridades, identificar a las familias más vulnerables y evaluar necesidades de alimentación, agua potable, alojamiento y servicios esenciales.
No consiguieron llegar. Una nueva subida del nivel del río volvió a cortar la carretera y obligó al equipo a detenerse en Bidur y regresar a Thecho. La dificultad no es ahora únicamente disponer de ayuda, sino conseguir que llegue a quienes la necesitan. Grandes cantidades de alimentos y material humanitario se encuentran ya almacenadas en puntos intermedios, mientras que numerosas comunidades continúan inaccesibles por carretera. El Ejército nepalí está coordinando el traslado de suministros mediante helicópteros hasta las zonas aisladas.
Desde el terreno, el padre Steve, misionero salesiano, habla de las carreteras cortadas y la enorme destrucción causada por el agua. “Es un gran desastre, no sólo para este lugar, sino para toda la nación de Nepal”, explica antes de expresar su deseo de que las personas puedan recuperarse. “No podemos reconciliarnos con la cantidad de vidas que se han perdido”, añade.
De la emergencia y la ayuda inmediata a la esperanza para recuperar vidas y normalidad
La respuesta humanitaria continúa siendo necesaria y la campaña Emergencia Nepal, puesta en marcha por MISIONES SALESIANAS, continúa. Por ello, los Salesianos consideran que ha llegado el momento de empezar a preparar también la siguiente fase. Diversas organizaciones han conseguido movilizar importantes cantidades de alimentos y productos básicos y, por ello, la Nepal Don Bosco Society plantea orientar progresivamente sus esfuerzos hacia la recuperación y la rehabilitación a medio y largo plazo.
Una preocupación especial son las personas que lo han perdido todo y que se han desplazado hacia Katmandú en busca de seguridad, alojamiento y una forma de ganarse la vida. La respuesta salesiana estudia cómo acompañarlas para que puedan reconstruir no sólo sus hogares, sino también sus medios de subsistencia.
Para localidades como Betrawati la recuperación no se medirá únicamente en toneladas de ayuda repartida o kilómetros de carretera reparados. Llegará cuando las familias puedan regresar, los niños y niñas vuelvan a la escuela, los pequeños negocios reabran sus puertas y las comunidades recuperen cierta normalidad.
Desde MISIONES SALESIANAS seguimos en contacto con los Salesianos en Nepal para acompañar esta nueva etapa. Tras la emergencia inmediata comienza ahora un camino mucho más largo: ayudar a quienes han sobrevivido a reconstruir sus vidas con dignidad y esperanza y para ellos seguimos contando contigo.