Cerrar aviso

VAMOS A SUPERARLO JUNTOS. Con tu ayuda conseguitmeos mascarillas FPP2

Dona ahora
23 febrero, 2026

El Papa León XIV celebra la misa dominical en la Basílica del Sagrado Corazón de Roma, sede central de los Salesianos

El Santo Padre presidió la Eucaristía en la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús en Roma, construida por Don Bosco y confiada a los Salesianos, y compartió un encuentro fraterno con la comunidad salesiana de la Casa General, alentando a redescubrir la gracia del Bautismo y a vivir la consagración como signo del amor de Cristo junto a los jóvenes y las comunidades más pobres.

El Papa León XIV realizó ayer, primer domingo de Cuaresma, una histórica visita pastoral a la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, confiada a los Salesianos de Don Bosco y Casa General de los Salesianos. La jornada estuvo marcada por un ambiente de alegría, comunión e intensa participación de fieles y religiosos.

El Santo Padre fue recibido en el patio parroquial a las 8:30 horas entre aplausos y muestras de afecto. Desde sus primeras palabras recordó el significado del nombre de la basílica: el Corazón de Jesús como símbolo del amor misericordioso y universal. “Es el amor de Jesús, es su misericordia lo que nos ha reunido esta mañana”, afirmó, subrayando que la diversidad de lenguas y procedencias presentes era signo concreto de unidad y fraternidad.

La Eucaristía, corazón de la visita, fue concelebrada junto al cardenal Baldo Reina, vicario general de Su Santidad para la Diócesis de Roma; el cardenal Giuseppe Versaldi, obispo titular de la basílica; el Rector Mayor de los Salesianos, don Fabio Attard; el párroco salesiano, Javier Ortiz; y otros miembros de la Congregación.

El Papa invita a vivir la Cuaresma como un camino de retorno a las fuentes de la fe

En su homilía, el Papa invitó a vivir la Cuaresma como un camino de retorno a las fuentes de la fe. A partir del relato del Génesis y del Evangelio de las tentaciones de Jesús, situó en el centro el “drama de la libertad”: la tentación de pensar que la autonomía respecto a Dios es condición para la felicidad.

“¿Puedo vivir plenamente diciendo ‘sí’ a Dios? ¿O, para ser libre y feliz, debo liberarme de Él?”, planteó el Pontífice, señalando a Cristo como el hombre nuevo que revela una libertad que se cumple en el amor y en la obediencia filial al Padre.

La presencia de cinco catecúmenos, que recibirán los sacramentos de la Iniciación Cristiana en la próxima Vigilia Pascual, se presentó como signo de nuevo comienzo para toda la comunidad. El Bautismo -recordó el Papa- es una gracia dinámica que acompaña toda la existencia y hace posible una libertad entendida no como dominio, sino como entrega y fraternidad.

Una iglesia salesiana que representa un “puerto en tierra” en el corazón de Roma

En su intervención, el Santo Padre evocó la historia de la basílica, impulsada por el Papa León XIII y confiada a Don Bosco en un enclave estratégico de la ciudad, junto a la Estación Termini. Hoy, ese entorno sigue siendo una encrucijada humana marcada por contrastes y fragilidades.

A pocos metros -observó León XIV-, conviven prosperidad y pobreza, esperanza y violencia, deseo de trabajo honesto y realidades de exclusión. En este contexto, la parroquia está llamada a ser un “puesto avanzado de proximidad”: un lugar de acogida, escucha y caridad activa.

Tras la comunión, el párroco presentó al Santo Padre el rostro concreto de la obra salesiana, destacando la implicación de voluntarios, jóvenes y familias en la catequesis, el Centro de Escucha, el Banco de Talentos, la Sala Joven, la Escuela de Italiano y otros servicios caritativos. La basílica se encuentra en un punto por el que transitan diariamente miles de personas, y se la conoce como un auténtico “puerto en tierra”: espacio de llegada, acompañamiento y nuevo comienzo.

La comunidad obsequió al Papa con un icono del Sagrado Corazón, confiando al Corazón de Cristo la vida y misión de la parroquia.

Reconocimiento a la Congregación Salesiana como signo de Dios a través de los jóvenes

Tras la Eucaristía, el Papa se reunió en la Capilla de la Comunidad con los salesianos de la Casa General y con el Rector Mayor. En un clima de familiaridad, el Rector Mayor recordó el histórico encuentro entre León XIII y Don Bosco en 1880, paradigma de fidelidad al Papa y disponibilidad a la misión de la Iglesia.

En su discurso, el Papa León XIV citó el Evangelio de Juan: “Jesús hizo muchas otras señales…”. Y añadió: “Entre los muchos signos que no están escritos está la vida consagrada. Y quisiera decirles sinceramente: está la comunidad salesiana”.

Reconoció así a la Congregación como signo vivo de la presencia de Cristo, especialmente a través del servicio generoso a los jóvenes en contextos de guerra, pobreza y conflicto. Expresó su cercanía a los Salesianos que trabajan en las periferias del mundo y alentó a vivir el espíritu del Sagrado Corazón con amor activo, dedicación y alegría.

La jornada concluyó con la bendición del Santo Padre y el saludo personal a cada uno de los religiosos presentes. En el corazón de Roma, junto a la basílica confiada a Don Bosco, se renovó un vínculo histórico y espiritual que sostiene la misión salesiana: servir a los jóvenes, especialmente a los más pobres, como signo concreto del amor misericordioso de Cristo.

Colabora

Quiero colaborar con el trabajo que realiza Misiones Salesianas

50€
100€
150€
Otra cantidad