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13 mayo, 2024

Una nueva vida para 800 niños, niñas y jóvenes que frecuentan el oratorio de Ankililoaka (Madagascar)

El 75% de los habitantes de Madagascar vive en un barrio de chabolas. Madagascar es uno de los países más pobres del mundo. En esa situación de extrema pobreza y degradación, los misioneros salesianos ofrecen a los jóvenes malgaches en situación de vulnerabilidad la oportunidad de cambiar sus vidas. En una de sus obras, en la ciudad de Ankililoaka, atienden un oratorio para menores y jóvenes con actividades recreativas, deportivas y religiosas.

El 60% de la población de Madagascar tiene menos de 20 años. Precisamente al lado de los jóvenes malgaches los misioneros salesianos comenzaron su trabajo en la isla en 1981, ofreciendo una alternativa válida a la pobreza a través de la educación, la alfabetización, la instrucción y la formación profesional, a través de escuelas, institutos técnicos, actividades pastorales y oratorios, ahora dispersos por todo el territorio de la isla.

Familias sin techo abarrotan las calles de los suburbios de la isla de Madagascar, improvisando refugios con cartones o plásticos. Otras viven en chozas de madera, que pueden ser pasto de las llamas cuando en la estación seca hay un mayor riesgo de incendios. Por último, muchos menores sobreviven en las calles, en grupos, tratando de realizar trabajos esporádicos o cometiendo pequeños hurtos para comer.

En el suroeste del país, la ciudad de Ankililoaka alberga una comunidad salesiana desde 1981. Muchos desafíos continúan siendo casi los mismos que al principio: la zona es pobre y la población vive de la agricultura, pero a menudo su mayor preocupación es encontrar agua. Por esta razón, los misioneros salesianos, además de educar y evangelizar, también se esfuerzan por la promoción humana, buscando acompañar a los jóvenes y a la población en el trabajo conjunto, estimulándolos a la reflexión y a buscar su autonomía.

Una nueva vida para 800 niños, niñas y jóvenes que frecuentan el oratorio de Ankililoaka (Madagascar)

Menores y jóvenes encuentran oportunidades de futuro gracias a los Salesianos en Madagascar

El objetivo de los misioneros salesianos es ofrecer a cada uno de estos jóvenes, dentro de un marco estructurado y sólido, una oportunidad de futuro. Para ello se ofrecen programas de formación que responden a las capacidades de los jóvenes y a las necesidades de la sociedad malgache

Desde el principio, en Ankililoaka los Salesianos iniciaron las actividades del oratorio, que siempre ha sido un importante punto de referencia para la juventud de la zona, un lugar abierto, pero protegido, donde menores y jóvenes aprenden el verdadero significado de la amistad, el respeto, la solidaridad y la responsabilidad. Un espacio para crecer, jugar y rezar en la pequeña iglesia que es el corazón de este oratorio frecuentado por 800 jóvenes coordinados por 35 animadores.

El juego y el deporte son una seña de identidad de los ambientes salesianos y el oratorio es el lugar donde convergen todos estos elementos educativos y de ocio. Los misioneros salesianos en Madagascar lo saben y se han propuesto promover el deporte entre los jóvenes de la comunidad, centrándose en dos disciplinas de equipo, el baloncesto y el voleibol. De hecho, ahora la comunidad salesiana está buscando ayudas internacionales para construir dos campos de juego para hacer realidad este derecho al deporte.

Para la población local los Salesianos son un punto de referencia diario como auténticos garantes de sus derechos y partidarios de sus oportunidades de progreso. Por este motivo, los Salesianos quieren seguir ofreciendo su apoyo a la juventud de la mejor manera posible, como lo habría hecho Don Bosco.

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