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6 febrero, 2024

La esperanza en forma de ayuda de Don Bosco Alepo (Siria) un año después del devastador terremoto

El terremoto que afectó al norte de Siria hoy hace un año, de madrugada, supuso el inicio de una emergencia dentro de otra emergencia, la de llevar casi 13 años en guerra. La Casa Don Bosco de Alepo, conocida como “oasis de paz”, se convirtió también en refugio seguro de esperanza al abrir sus puertas desde el primer momento. Un año después continúa ayudando a la población afectada con multitud de proyectos que tienen en común la esperanza para menores, jóvenes y sus familias que en muchos casos lo perdieron todo.

El primer terremoto, y el más fuerte de las 11.000 réplicas registradas, tuvo el epicentro en el sur de Turquía y una magnitud de 7,8. Aquel 6 de febrero de 2023, de madrugada, decenas de miles de personas salieron a la calle con lo puesto, sobresaltados. Ese mismo día hubo una fuerte réplica por la tarde, y dos semanas después un nuevo temblor de 6,4º en la escala Richter que volvió a significar comenzar de cero de nuevo.

En estos 12 meses transcurridos hay pocas cosas que han cambiado para la población: “Todavía hay calles bloqueadas por edificios que colapsaron con el terremoto. Es como si todo hubiera ocurrido ayer, pero ya no se sabe si los edificios caídos son por los temblores o por la guerra”, comenta Emile, uno de los jóvenes monitores del oratorio Don Bosco en Alepo.

La Casa Don Bosco de Alepo, conocida entre los jóvenes como un “oasis de paz” por las actividades que desarrolla a diario desde el inicio de la guerra, se convirtió también desde el primer momento en un refugio de emergencia seguro. Abrió sus puertas de madrugada “para acoger a los que habían perdido su hogar o, simplemente, tenían miedo”, recuerda el superior de los Salesianos en Medio Oriente, Alejandro León. Decenas de personas llegaron a la casa salesiana y estuvieron allí durante las primeras semanas de la emergencia.

El 90% de la población está en riesgo de extrema pobreza por los casi 13 años de guerra y el terremoto

El balance de los terremotos en Siria es de casi 6.000 fallecidos, más de 100.000 edificios dañados y 1,5 millones de personas sin hogar. El terremoto, sumado a los casi 13 años de guerra que está a punto de cumplir el país, deja a 5,4 millones de personas que necesitan ayuda de emergencia para vivir al 90% de la población en riesgo de extrema pobreza.

En los primeros días Don Bosco Alepo acogió a cerca de 500 personas, pero a las pocas semanas ya eran más de 800, con muchos menores a los que se trataba de entretener y muchas personas mayores también. “Fuimos el primer refugio en abrir las puertas y el último en cerrarlas antes de retomar las actividades diarias”, explica el salesiano Pier Jabloyan, director de la obra salesiana en Alepo.

Desde Misiones Salesianas pusimos en marcha la campaña Emergencia humanitaria en Siriapara ayudar durante las primeras semanas a las personas afectadas por el terremoto con alojamiento, manutención, ropa de abrigo, primeros auxilios, revisiones médicas y apoyo psicosocial. A este primer proyecto le han sucedido una veintena más, muchos de ellos que continúan desarrollándose en la actualidad, para atender a los damnificados con intervención educativa de emergencia, ayuda psicológica, asistencia médica y compra de medicinas, rehabilitación de viviendas, bonos económicos de luz, gas y comida para las familias…

Un año después del terremoto Don Bosco Alepo ofrece ayuda a 5.000 jóvenes y a 4.000 familias

Gracias a la solidaridad de la Familia Salesiana en España, de muchos colegios y de particulares, desde Misiones Salesianas hemos enviado a Siria hasta el momento más de 630.000 euros. “Estamos ayudando a 5.000 jóvenes y a 4.000 familias, porque la emergencia continúa, así que debemos seguir apoyando estos proyectos que abren oportunidades para una población que ya vivía en la pobreza casi extrema antes del terremoto por los bajos salarios, la inflación y el paro como consecuencia de tantos años de guerra”, justifica Mateo Colmenares, voluntario salesiano en Alepo.

La reflexión de Joseph, un adolescente que sólo conoce su país en guerra, resume lo que ha significado la Casa Don Bosco en Alepo en este último año: “El terremoto nos puso en el mismo lugar y en las mismas circunstancias. Cuando sólo pensábamos en nuestras familias y en lo que habíamos perdido, empezamos a recibir mucho más que ayuda material: amor, confianza y esperanza. De repente surgió la solidaridad entre todos y empezamos a formar una gran familia junto a los misioneros salesianos y a los voluntarios del centro juvenil. Desde entonces, no perdemos la esperanza ni la fe a pesar de las dificultades diarias”.

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