Cerrar aviso

VAMOS A SUPERARLO JUNTOS. Con tu ayuda conseguitmeos mascarillas FPP2

Dona ahora
30 marzo, 2026

La red salesiana, refugio para las personas desplazadas en Oriente Medio un mes después del inicio de la guerra

Tras un mes de escalada del conflicto en Oriente Medio, y sin una resolución clara y rápida, Líbano afronta una grave crisis humanitaria con más de un millón de personas desplazadas, miles de víctimas y una población cada vez más vulnerable. En este contexto, las obras salesianas sostienen la educación, la acogida y el apoyo psicológico como última red de protección para la infancia. Nuestra campaña ‘Emergencia Oriente Medio’ contribuye a paliar las necesidades para la población desplazada por el conflicto que, en muchos casos, lo ha perdido todo.

La guerra en Oriente Medio cumple su primer mes con un impacto devastador en Líbano. Según los datos sobre el terreno, el conflicto ha dejado ya más de 1.200 personas fallecidas y más de 17.000 heridas, en un país que ya partía de una situación extremadamente frágil, con cerca de 1,9 millones de refugiados y un 30% de la población bajo el umbral de la pobreza antes de esta nueva ofensiva por parte de Israel. A estas cifras se suma un dato especialmente alarmante: más de un millón de personas han sido desplazadas en pocas semanas, muchas de ellas obligadas a abandonar sus hogares por los bombardeos en el sur del país y en los suburbios de Beirut.

Detrás de las cifras hay historias concretas. Lucian, un joven refugiado iraquí de 15 años, acogido por los misioneros salesianos, describe así su día a día: “Las explosiones son muy intensas. Apenas puedo dormir por la noche, sobre todo cuando suenan las sirenas”. Y es que la cercanía de los ataques y la incertidumbre permanente han alterado completamente la vida de los menores. “Vivimos cada día con miedo, preguntándonos qué ocurrirá después”, explica Florina, también estudiante.

El impacto no es sólo emocional. La guerra ha interrumpido la educación, dificultando el acceso a internet, eliminando espacios seguros de estudio y generando una profunda desmotivación. “A veces pienso que todo mi esfuerzo puede perderse”, reconoce otra alumna salesiana. Muchos de estos jóvenes son, además, refugiados que ya habían huido de otros conflictos, por lo que la situación actual está reactivando traumas previos y agravando problemas de salud mental como ansiedad o estrés postraumático.

Reinventarse día a día para que la educación también sea refugio en medio de la guerra

Ante la inseguridad generalizada, las obras salesianas han tenido que reinventarse. Centros como Ángeles de Paz, en Beirut, han suspendido las clases presenciales y han activado sistemas de educación online diarios, acompañados de apoyo psicosocial. Pero estas clases cumplen una función que va más allá del aprendizaje. “Esta aula digital ya no es sólo un lugar para estudiar; es el único refugio que les queda”, explica una profesora.

Mantener una rutina educativa se ha convertido en una herramienta esencial para proteger a los menores del impacto psicológico de la guerra. Las clases, que se desarrollan cada mañana, ofrecen estructura, estabilidad y un espacio seguro en medio del caos. Al mismo tiempo, los centros han reforzado sus medidas de emergencia: planes de evacuación, equipos de crisis, seguimiento diario de la seguridad y sistemas de comunicación con familias.

Sin embargo, no todos los centros pueden mantener la actividad educativa. En algunos casos, la acogida de personas desplazadas ha obligado a suspender completamente las clases, dejando a los menores sin escolarización durante semanas.

La respuesta salesiana también se centra en la acogida de personas desplazadas. En la casa salesiana de Al Houssoun, por ejemplo, se está dando refugio actualmente a decenas de familias desplazadas internas, en su mayoría procedentes del distrito de Nabatieh, al sur del país, con recién nacidos y personas mayores, y cuyos hogares han sufrido daños por los bombardeos.

La comunidad acogida se mantiene estable desde el inicio del conflicto, ya que el centro no puede asumir nuevas llegadas pese a recibir solicitudes casi a diario. La llegada masiva de familias ha tensionado comunidades ya empobrecidas. Muchas familias han abierto sus casas para acoger a otras, compartiendo recursos escasos y soportando una gran carga emocional.

La solidaridad salesiana se manifiesta también con la acogida de familias a los desplazados

Cada día se garantiza al menos una comida caliente, además de alimentos básicos, productos de higiene, atención sanitaria, calefacción y acompañamiento para las familias acogidas, en un contexto marcado también por el frío y la escasez de recursos.

La acogida no está exenta de desafíos. Las familias alojadas pertenecen mayoritariamente a la comunidad chií, lo que añade una dimensión especialmente compleja en un contexto social y político profundamente fragmentado. Aun así, desde la comunidad salesiana insisten en que la respuesta no puede estar condicionada por las divisiones, sino por lanecesidad urgente de proteger a las personas.

“Estamos viviendo una lucha constante entre nuestra humanidad y el miedo”, explica una trabajadora del entorno salesiano, que ha acogido a otra familia en su hogar. La acción salesiana se traduce también en intervenciones concretas que devuelven dignidad. Es el caso de una madre desplazada que llegó con su bebé recién nacido, sin recursos ni acceso a atención médica. Gracias a la mediación de los misioneros salesianos, el niño pudo ser atendido gratuitamente. “Pensaban que lo habían perdido todo, pero recuperaron algo esencial: la esperanza”, explica el responsable de la acogida en la casa salesiana.

En este contexto, los educadores han asumido un papel que va más allá de la enseñanza. “No somos sólo profesores; somos apoyo emocional, referentes y una fuente de estabilidad”, explican desde la comunidad educativa salesiana. A pesar del miedo, la incertidumbre y las dificultades materiales -como el aumento del coste del combustible o la falta de recursos básicos-, las obras salesianas continúan activas, adaptándose cada día a una situación cambiante.

Educar, proteger, acompañar: una misión que no se detiene en todo Oriente Medio

Más allá de Líbano, la situación en el conjunto de Oriente Medio refleja una crisis prolongada y compleja, marcada por la inestabilidad, el deterioro económico y el impacto acumulado de conflictos que afectan especialmente a la población más vulnerable. Desde las presencias salesianas en la región, se advierte que la guerra no sólo destruye infraestructuras, sino también el tejido social y las perspectivas de futuro de miles de jóvenes. En territorios como Palestina, las restricciones de movilidad, la violencia recurrente y la falta de oportunidades están condicionando gravemente el acceso a la educación y al empleo, empujando a muchas familias a una situación límite.

En este contexto, el superior de los Salesianos en Oriente Medio, el padre Simon Zakerian, subraya “la importancia de mantener la misión educativa y pastoral como un signo de esperanza en medio de la crisis. Las presencias salesianas continúan acompañando a niños, jóvenes y familias no sólo con ayuda material, sino también generando espacios de acogida, diálogo y reconstrucción del sentido de comunidad”.

La emergencia continúa y seguimos enviando ayuda para las familias desplazadas

La situación en Líbano sigue deteriorándose y las necesidades crecen cada día. El aumento de desplazamientos, la destrucción de viviendas y la imposibilidad de muchas familias de regresar a sus hogares apuntan a una crisis prolongada. Las obras salesianas continúan trabajando para garantizar alimentación, refugio, educación y apoyo psicológico a miles de personas, especialmente menores y jóvenes.

En medio de esta complejidad, los misioneros salesianos en Oriente Medio recuerdan el sentido último de su trabajo: acoger sin distinción a quien lo necesita y sostener la esperanza incluso en los contextos más adversos. “No actuamos desde divisiones políticas, sino desde una convicción más profunda: que el amor debe prevalecer sobre el miedo, la unidad sobre la división y la paz sobre la violencia”, explican los Salesianos.

Hoy, más que nunca, la ayuda es urgente. Colaborar con MISIONES SALESIANAS y con nuestra campaña Emergencia Oriente Medio significa contribuir a que estos niños y niñas no pierdan su educación, su estabilidad emocional y su futuro.

Colabora

Quiero colaborar con el trabajo de los misioneros salesianos en Oriente Medio

50€
100€
150€
Otra cantidad