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Ver todas las noticiasLa educación salesiana vuelve a abrir sus puertas en Sudán para miles de menores tras tres años de guerra
Tres años después del inicio del conflicto en Sudán, la crisis humanitaria continúa agravándose y millones de menores siguen sin acceso a la educación. Con la atención internacional en otros puntos del planeta, los misioneros salesianos, que tuvieron que abandonar el país en el momento más duro de los enfrentamientos, retoman ahora su labor en la capital del país, Jartum, con la reapertura de escuelas y ofreciendo protección, alimentación y esperanza a la infancia en situación de mayor vulnerabilidad.
Sudán acaba de cumplir tres años desde el estallido de un conflicto que ha sumido al país en una de las mayores y más silenciadas crisis humanitarias del mundo. La violencia, el desplazamiento masivo y el colapso de los servicios básicos han dejado a millones de personas en una situación extrema, especialmente a la infancia. Según datos de Naciones Unidas, más de 8 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares -la mayor crisis de desplazamiento interno del mundo- y cerca de 25 millones, más de la mitad de la población, necesitan ayuda humanitaria urgente. Además, decenas de miles de personas han perdido la vida desde el inicio del conflicto. Tal y como se ha venido denunciando desde el inicio de la guerra, el país vive una emergencia marcada por el hambre, la pobreza y el olvido internacional.
En medio de este difícil escenario, la educación se ha convertido en una de las principales víctimas. Miles de escuelas han quedado destruidas o cerradas y millones de niños y niñas han visto interrumpido su aprendizaje. Sin acceso a un entorno seguro, muchos menores pasan sus días en la calle, expuestos a riesgos como el trabajo infantil, el reclutamiento forzoso, la violencia o la explotación.
La situación es especialmente crítica en la capital, Jartum, donde el impacto del conflicto continúa siendo devastador. Sin embargo, en medio de esta realidad, comienzan a surgir signos de esperanza. Los misioneros salesianos, presentes en el país desde 1982 y que, por seguridad, tuvieron que abandonarlo en medio del conflicto, han decidido dar un paso adelante y reactivar su labor educativa en una de las zonas más afectadas: Kalakala.
Al menos 1.500 menores regresarán a las aulas gracias al proyecto salesiano
El proyecto, centrado en la rehabilitación y en la reapertura de escuelas primarias, busca devolver a los menores un espacio seguro donde aprender y crecer. La iniciativa contempla la recuperación de infraestructuras dañadas, la dotación de material escolar y la puesta en marcha de programas de alimentación para garantizar la asistencia regular del alumnado a las escuelas.
En total, se prevé atender a 1.500 niños y niñas afectados por la guerra, ofreciéndoles no sólo acceso a la educación, sino también un entorno de protección frente a los riesgos derivados del conflicto.
La propuesta salesiana responde a una realidad urgente: el cierre prolongado de escuelas ha incrementado significativamente el riesgo de que los menores queden fuera del sistema educativo de forma permanente. Además, la falta de recursos de las familias, agravada por la inflación y la destrucción de medios de vida, impide que muchos niños y niñas puedan regresar a las aulas por sus propios medios.
Las escuelas salesianas en Jartum cumplirán una función educativa, social y preventiva
Ante esta situación, las escuelas salesianas no sólo cumplen una función educativa, sino también social y preventiva. A través de programas de alimentación escolar, actividades educativas y acompañamiento, se busca mejorar el bienestar de los menores y favorecer su desarrollo integral. La escuela se convierte así en un espacio clave para recuperar cierta normalidad en medio de la incertidumbre.
La labor salesiana se apoya, además, en una fuerte red comunitaria. La implicación de educadores, voluntarios y grupos locales permite reconstruir poco a poco el tejido social y reforzar la respuesta ante la emergencia. Este trabajo conjunto resulta esencial para garantizar la sostenibilidad de las acciones y su impacto a largo plazo.
Tras años de violencia, Sudán se encuentra en un momento frágil, en el que la recuperación apenas comienza a vislumbrarse en algunas zonas. Sin embargo, el futuro del país dependerá en gran medida de la capacidad para proteger a su infancia y garantizar su acceso a la educación.
La reapertura de escuelas en Kalakala no es sólo una respuesta inmediata a la emergencia, sino una apuesta estratégica por el futuro. Porque cada menor que vuelve a clase es un paso más hacia la reconstrucción de un país que necesita, más que nunca, oportunidades, estabilidad y esperanza.