Noticias
Ver todas las noticiasProteger la infancia en las guerras es el compromiso salesiano contra el reclutamiento de menores
Cada 12 de febrero se conmemora el Día Internacional contra el Reclutamiento de Menores, una jornada para visibilizar una de las violaciones de derechos humanos más graves y persistentes de nuestro tiempo. En un mundo marcado por la violencia armada, la infancia sigue siendo utilizada como instrumento de guerra. En diversos países, los misioneros salesianos trabajan para prevenir este reclutamiento y para acoger a los menores que se desvinculan de los conflictos armados con el objetivo de que superen sus traumas, recuperen su infancia a través de la educación, puedan reintegrarse en la sociedad y reunirse con sus familias.
Más de 50 conflictos armados permanecen activos en el mundo en la actualidad, según Naciones Unidas, y se estima que alrededor de 250.000 niños y niñas están vinculados a grupos armados.
Los niños y niñas soldado se han convertido, por desgracia, en uno de los negocios más rentables de la guerra, ya que sus cualidades y capacidades otorgan ventaja al bando que los recluta porque aprenden muy rápido, obedecen sin protestar, son muy leales a los mandos, realizan las labores más peligrosas con fanatismo y sin analizar los riesgos, no comen demasiado y son fácilmente reemplazables. Son menores obligados a combatir, expuestos a la violencia extrema de todo tipo y privados de su derecho a crecer en paz, a tener una familia y a disfrutar de su infancia.
Ante esta realidad, desde hace décadas trabajamos en la protección de menores afectados por los conflictos armados, acompañándolos en procesos de desvinculación, recuperación y reintegración social. El trabajo siempre se basa en un enfoque educativo y pastoral inspirado en el Sistema Preventivo de Don Bosco, que pone en el centro la confianza, la cercanía, la esperanza y el acompañamiento integral como claves para sanar heridas, reconstruir vidas y abrir nuevas oportunidades de futuro.
Uno de los ejemplos de éxito de este trabajo salesiano lo encontramos en Colombia. El país sudamericano sigue sufriendo el reclutamiento de menores por parte de los grupos armados. En los últimos años, diversas fuentes oficiales han alertado de un incremento de casos, con especial impacto en comunidades indígenas y rurales.
Frente a esta situación, dos de los programas más consolidados del trabajo salesiano con menores víctimas del reclutamiento forzado se desarrollan en ese país, concretamente en Medellín y en Cali, ofreciendo espacios seguros donde los niños y adolescentes pueden reconstruir su vida lejos de la violencia.






La acogida, la protección y el acompañamiento son claves para la reintegración
Desde comienzos de siglo, los Salesianos desarrollan en Ciudad Don Bosco Medellín programas especializados de acogida, protección y reintegración social dirigidos a niños, niñas y adolescentes que han sido víctimas del reclutamiento forzoso.
A través de un proceso estructurado, con las fases de acogida y protección inmediata, acompañamiento psicosocial, refuerzo educativo y preparación para la autonomía, los menores encuentran un entorno seguro donde recuperar la confianza, trabajar los traumas derivados de la violencia y reconstruir vínculos familiares y comunitarios.
A lo largo de estos años, más de 2.000 menores han pasado por el programa CAPRE (Casa de Protección Especializada) de Ciudad Don Bosco Medellín, logrando retomar sus estudios, formarse profesionalmente y avanzar hacia un proyecto de vida alejado de la guerra, pese a los enormes desafíos que plantea el contexto de violencia persistente.
Otro de los referentes del trabajo salesiano en Colombia se encuentra en Cali, donde los Salesianos también atienden a adolescentes y jóvenes desvinculados del conflicto armado. La denominada Casa Valdocco, en clara referencia a Don Bosco, está ubicada en el Centro de Capacitación Don Bosco. En ella los menores reciben atención integral las 24 horas del día, en un entorno que prioriza la estabilidad emocional, la educación y el desarrollo personal.
El programa combina acompañamiento psicosocial especializado, formación académica y capacitación técnica, con tutorías personalizadas y actividades educativas, deportivas y comunitarias. Este enfoque permite a los jóvenes recuperar la seguridad, desarrollar autonomía y adquirir herramientas para su inserción social y laboral.
Desde su inicio, el programa ha acompañado a más de 800 adolescentes y jóvenes, de los cuales más de 700 han culminado su proceso de forma satisfactoria, accediendo a estudios, formación técnica o empleo.



Cientos de historias de vida reflejan el éxito de estos programas salesianos de reintegración
La dimensión humana de estos programas se refleja en cientos de historias, como la de Juan. Tenía 14 años cuando un grupo armado lo reclutó a la fuerza. Tras dos años inmerso en la violencia, logró escapar y entró a formar parte de uno de los programas salesianos. Llegó con miedo y desconfianza, pero poco a poco encontró un entorno donde sentirse protegido.
Con el acompañamiento de educadores y psicólogos, Juan retomó sus estudios, descubrió su interés por un oficio y comenzó a imaginar un futuro diferente. Hoy, con 19 años, ha finalizado su formación técnica y trabaja, habiendo recobrado también el contacto con su familia: “En Don Bosco entendí que no soy lo que me pasó. Aprendí que puedo construir otra vida”.
Historias de vida como la suya se pueden ver en nuestro documental Alto el fuego (2017), que da voz a niños y jóvenes que han vivido el conflicto armado en primera persona y muestra el impacto del reclutamiento forzoso y la fuerza transformadora de la educación y el acompañamiento de los Salesianos.
Además de Colombia, los misioneros salesianos trabajan con menores afectados por conflictos armados en República Democrática del Congo, Sudán del Sur, República Centroafricana, Myanmar, Siria, Ucrania… desarrollando programas de protección, atención psicosocial, educación y reintegración comunitaria. En este Día Internacional contra el Reclutamiento Forzoso de Menores, desde MISIONES SALESIANAS recordamos que ningún menor nace para la guerra y que la paz comienza garantizando a cada niño y niña un futuro con educación, cuidado y oportunidades reales.