Noticias
Ver todas las noticiasMenores en situación de calle: millones de niños y niñas invisibles que buscan una oportunidad y una nueva vida
En el Día Internacional de los Menores en Situación de Calle, desde MISIONES SALESIANAS recordamos la realidad de más de 100 millones de niños y niñas que sobreviven sin hogar, expuestos a la violencia y sin acceso a derechos básicos. Frente a esta realidad, los misioneros salesianos trabajan en 138 países de los cinco continentes para ofrecerles refugio, protección, acompañamiento y una segunda oportunidad a través de la educación. El objetivo último es su reinserción familiar y que se conviertan en protagonistas de sus vidas y en dueños de su futuro regresando a la escuela o aprendiendo un oficio.
No hay cifras exactas, pero se estima que entre 100 y 150 millones de menores en el mundo viven en la calle. Sin hogar, sin protección y lejos de sus familias, estos niños y niñas sobreviven en contextos marcados por la pobreza, la violencia y la falta de oportunidades. Son menores invisibles para gran parte de la sociedad, con derechos fundamentales vulnerados como la alimentación, la salud o la educación. Menores convertidos en adultos antes de tiempo, que han aprendido a sobrevivir y se han olvidado de jugar…
El fenómeno está presente en Asia, África y América, y continúa en aumento debido al crecimiento urbano descontrolado, los conflictos familiares y la exclusión social. Muchos han sido abandonados o expulsados de sus hogares; otros huyen de situaciones de maltrato. Para todos ellos, la calle se convierte en su único refugio, pero también en un entorno de riesgo constante.
Historias como la de André, en Kinshasa (República Democrática del Congo), reflejan esta realidad. Durante años, sobrevivió durmiendo en coches abandonados y buscando pequeños trabajos para poder comer. La calle era su único hogar hasta que entró en contacto con los misioneros salesianos. Hoy, forma parte de un programa educativo en el que ha recuperado la rutina, la seguridad, el ambiente de familia y la posibilidad de imaginar un futuro diferente.
Como André, miles de menores duermen en mercados, estaciones talleres o vertederos; trabajan en condiciones precarias o viven en grupos para protegerse por la noche. Las niñas, además, están especialmente expuestas a la violencia y a la explotación sexual.
Salir al encuentro de estos menores, en la calle, es el primer paso para rescatarlos de los peligros
Ante esta situación, los misioneros salesianos desarrollan programas en numerosos países para salir al encuentro de estos menores y ofrecerles una alternativa. A través de equipos multidisciplinares -formados por educadores, trabajadores sociales, psicólogos y personal sanitario- proporcionan acogida, alimentación, acompañamiento, atención sanitaria y educación, con el objetivo de lograr su reintegración social y familiar.
El primer paso es recuperar algo esencial: la seguridad y la dignidad. Dormir en una cama, tener ropa limpia y comer tres veces al día son cambios que marcan el inicio de un nuevo camino. Poco a poco, los menores aprenden a convivir, a confiar y a construir un proyecto de vida lejos de la calle.
La educación se convierte entonces en la herramienta clave para el cambio. Les permite superar traumas, recuperar la autoestima y desarrollar habilidades que abren la puerta a un futuro diferente. En paralelo, los programas trabajan para localizar a sus familias o generar entornos seguros donde puedan crecer protegidos.
A través de iniciativas audiovisuales como Los niños de la rúa o Diamantes en Lixeira, desde MISIONES SALESIANAS visibilizamos esta realidad y damos voz a quienes pocas veces la tienen. Historias que muestran no sólo la dureza de la calle, sino también la capacidad de superación.
En este Día Internacional de los Menores en Situación de Calle, que se celebra el domingo, día 12, el compromiso de MISIONES SALESIANAS y de los misioneros salesianos que trabajan en los cinco continentes es claro: seguir acompañando, protegiendo y ofreciendo oportunidades. Porque ningún niño o niña debería crecer sin hogar, sin educación y sin futuro.