Los ecos de la epidemia de ébola en Sierra Leona un año después: un mal recuerdo que se siente muy lejano

Alberto López Herrero
ALBERTO LÓPEZ HERRERO

Periodista salmantino del departamento de Comunicación de Misiones Salesianas.

Vinculado desde niño al ambiente salesiano, ha sido voluntario y cooperante en Bolivia, Venezuela, Paraguay, Perú, Argentina y Brasil.

En marzo y abril de 2015 estuvo en Sierra Leona y en Liberia en plena epidemia del ébola para comprobar el trabajo que los misioneros salesianos realizaban con los niños que habían quedado huérfanos por el virus.

En marzo del año pasado viajó a Medellín, Colombia, para conocer la labor de los Salesianos en Ciudad Don Bosco.

Fruto de aquel viaje fue el rodaje, en julio del documental ‘Alto el fuego’ de Misiones Salesianas sobre los menores desvinculados de los grupos armados que atienden los Salesianos y que se estrenó con gran éxito en febrero pasado en Europa (Roma, Bruselas, Ginebra, Madrid…).

En esta ocasión, el objetivo es preparar el rodaje, en mayo, del documental de Misiones Salesianas para 2018 sobre el trabajo de los misioneros salesianos con los menores más desfavorecidos en Sierra Leona.

 

Nadie diría que hace dos años, en el país más afectado por la epidemia de ébola (más de 4.000 muertos y 14.000 afectados) morían alrededor de 20 personas al día por la enfermedad, que había toques de queda, que estaba prohibido vender por la calle desde determinada hora de la tarde, que los parques estaban clausurados, que no había colegio y que no se podía saludar estrechándose la mano. Nadie diría que hace un año aún no estaba erradicada la enfermedad en el país… pero he visto lo mismo que entonces, con la salvedad de las casas declaradas en cuarentena y rodeadas de una cinta naranja advirtiendo del peligro y vigiladas por policías y militares.

El ébola ha hecho retroceder al país décadas en todos los sentidos. Todos tienen un familiar o un vecino al que afectó la enfermedad, pero nadie parecer querer hablar de ello. El mismo silencio que extendió la enfermedad e impidió atajarla a tiempo.

Me han dado un dato escalofriante: el 70% de los menores que hay en la calle quedaron huérfanos por la enfermedad, y fueron casi 16.000… nada se sabe de las más de 150 ambulancias donadas por diversos países porque no se han vuelto a ver, y toda la infraestructura que diversas organizaciones montaron para atajar y controlar la epidemia ha sido desmontada.

El déficit de médicos continúa y el trabajo preventivo por parte de los Salesianos, también. Es fácil constatar que han aumentado los menores en la calle, con problemas con la justicia, las menores embarazadas y en situación de prostitución… pero también han disminuido los recursos para afrontar estas situaciones debido a la crisis económica que generó el ébola.

Los Salesianos continúan acogiendo a casi un centenar de menores de la calle en su centro Don Bosco Fambul, mantienen el seguimiento a los menores huérfanos del ébola que acogieron durante 9 meses y que reintegraron con sus familias extendidas, han abierto un nuevo centro para atender a menores abusadas y en situación de prostitución, a las que también van a informar y a recoger de las calles por la noche y a las que someten a reconocimientos médicos y cuidan con la intención de que abandonen la calle y regresen con sus familias. Acuden a la masificada cárcel de hombres de Pademba Road para atender a cerca de 250 presos, muchos adolescentes débiles y enfermos que nadie reclama, llevan tiempo encarcelados por faltas leves y no tienen fecha para el juicio.

Se hace mucho cada día, pero es siempre más
lo que queda por hacer….

A todos ellos, los Salesianos les ofrecen acompañamiento, ayuda, acogida y una oportunidad a través de la educación. No todos son casos de éxito, pero sí que todos tienen un recuerdo especial para Don Bosco Fambul (que significa Familia Don Bosco).

VOLVER AL ÍNDICE

 

DESEO APOYAR EL TRABAJO DE LOS MISIONEROS SALESIANOS